Hábitos de descanso profundo para cerrar el día
Pequeños ajustes nocturnos que mejoran la recuperación.

Dormir bien no depende solo de la cantidad de horas, sino de cómo llegamos a la noche. Si terminamos el día en estado de hiperactivación, el descanso suele ser superficial.
Crear una transición clara entre actividad y reposo ayuda al cerebro a bajar estímulos. La constancia en esta transición vale más que buscar una rutina perfecta.
Con hábitos simples, el descanso deja de ser azar y se vuelve una práctica cotidiana de cuidado integral.
Checklist nocturno de 20 minutos
Apagá pantallas intensas al menos 30 minutos antes de dormir o activá modos de luz cálida.
Tomá una bebida tibia sin cafeína y evitá conversaciones de alta carga emocional justo antes de acostarte.
Escribí pendientes en una lista externa para que la mente no tenga que retenerlos durante la noche.